Al sureste de la Peninsula, se halla situado el pintoresco y célebre Santuario de María Santísima del Rocío, tan popular y conocido en Andalucía, por la belleza singular de la Sagrada Imagen, por la celebridad de sus romerías, y sobro todo por la tierna y acendrada devoción que los habitantes de las provincias de Huelva y Sevilla profesan desde tiempo inmemorial a tan peregrina y encantadora efigie de la Madre de Dios.

La Romería del Rocío es una manifestación de religiosidad popular católica andaluza en honor de la Virgen del Rocío. La romería se celebra el fin de semana del Domingo de Pentecostés. La Virgen se encuentra en la Ermita de El Rocío, que se halla en la aldea almonteña del mismo nombre, en la provincia de Huelva.
La Romería del Rocío está considerada como una de las más importantes de España y a ella llega gente de todo el mundo, La hermosura de la zona y el folclore popular son un atractivo inmejorable para esta romería: los caballos, carros, la gente vestida con trajes típicos de la zona, el olor de las flores del camino, las comidas en el campo, la devoción a la Virgen y la alegría de sus fieles son la esencia de esta peregrinación en honor a la Virgen del RocioLa Romería del Rocío es una manifestación de religiosidad popular católica andaluza en honor de la Virgen del Rocío. La romería se celebra el fin de semana del Domingo de Pentecostés. La Virgen se encuentra en la Ermita de El Rocío, que se halla en la aldea almonteña del mismo nombre, en la provincia de Huelva.
Considerada bajo el punto de vista que hoy presenta, es de estatura natural, y se halla vestida con el traje característico del siglo XVII, época en que empezaron a vestirse de telas las imágenes, pues hasta entonces se había acostumbrado hacerlo así, y sólo se veían talladas y pintadas con variedad de colores. El Niño Jesús lo muestra delante sosteniéndolo con sus manos, e inclinando su vista hacia El, y toda ella ofrece el aspecto de la mujer misteriosa, que vio San Juan en sus revelaciones, rodeada de los rayos del Sol, coronada con diadema imperial de estrellas, y debajo de sus pies la luna.Considerada bajo el punto de vista que hoy presenta, es de estatura natural, y se halla vestida con el traje característico del siglo XVII, época en que empezaron a vestirse de telas las imágenes, pues hasta entonces se había acostumbrado hacerlo así, y sólo se veían talladas y pintadas con variedad de colores. El Niño Jesús lo muestra delante sosteniéndolo con sus manos, e inclinando su vista hacia El, y toda ella ofrece el aspecto de la mujer misteriosa, que vio San Juan en sus revelaciones, rodeada de los rayos del Sol, coronada con diadema imperial de estrellas, y debajo de sus pies la luna